Mami yogui

  • Cuando tienes un balón de playa por barriga, tu vida cotidiana se complica un pelín.

    Abrocharte los zapatos es todo un reto, pero hacer el saludo al sol  parece cosa de niños.

    Eso sí, cuando toca levantarse del suelo entiendes como se siente una tortuga boca arriba 🙂